Día del niño perdido en Xalapa, Veracruz

El día del niño perdido es una tradición que, aunque de origen prehispánico (de acuerdo a esta fuente), no se ha retomado sino de manera reciente.

También es de “manufactura” veracruzana, más precisamente del norte de la entidad, siendo Tuxpan y Poza Rica las principales ciudades donde se celebra. El día de dicho festejo es el 7 de diciembre.

La celebración se ha extendido en los últimos años al centro de la entidad, más especialmente a la capital, donde como casi toda actividad cultural en la Atenas Veracruzana, ha gozado de cierta aceptación y difusión.

De acuerdo a la licenciada Rosa Elena Ortega (quien rescata el relato del profesor Arturo Mendoza Rangel), el nacimiento de esta tradición se encuentra en el conflicto de dos pueblos que se disputaban la ribera de un río.

Como castigo, los dioses deciden privarles de la luz, dejando sus pueblos sumidos en las sombras.

Los hombres imploran perdón, pero para concederlo, los dioses encargan la hechura de un escudo de piedras preciosas, capaz de reflejar la luz del sol hacia las tierras de los pueblos y expulsar así la oscuridad.

Un valeroso guerrero debería sostener el escudo, por lo que debía partir hacia las alturas para cumplir con su cometido.

La esposa del guerrero se da cuenta de estar embarazada, por lo que parte tras su amado para participarle la buena nueva. Pero el viaje hacia las alturas resulta tortuoso a tal grado, que da a luz en pleno firmamento, perdiendo la vida en el proceso.

Los dioses se dan cuenta de la tragedia, por lo que para devolver al neonato con bien, ordenan a los hombres y mujeres de la tierra que enciendan miles de hogueras, con el fin de guiar al niño recién nacido de regreso a casa, instituyéndose así la tradición del día del niño perdido.

Otra versión ubica el origen de esta tradición en tiempos de la infancia de Jesús:

El Día del Niño Perdido es una tradición navideña que une a los habitantes del norte de Veracruz. Conoce cómo se vive cada 7 de diciembre en la ciudad de Tuxpan.

Para entender esta celebración, es preciso remontarnos al evangelio de Lucas, que cuenta una de las pocas historias disponibles acerca de la infancia de Jesucristo. En este pasaje, el pequeño Jesús de 12 años de edad viaja con sus padres a Jerusalén para las fiestas de Pascua, pero ellos lo pierden de vista.

Después de tres días, José y María encuentran al Niño Jesús en el templo de la ciudad, conversando con los maestros judíos. En el siglo XVIII, el fraile Junípero de Serra se encontraba en plena labor de evangelización en el norte de Veracruz. Como una forma de unir a los habitantes y transmitir un mensaje religioso, utilizó esta historia para crear una bella tradición.

Es así como, desde entonces, cada 7 de diciembre a las 7 en punto de la tarde se escucha un silbato en Tuxpan que anuncia el inicio del rito. A partir de ese momento, las calles de la ciudad se encienden con la luz de velas instaladas por los feligreses para ayudar al Niño Jesús a encontrar su camino de regreso a casa.

Como se ve, no se tiene claro el origen de esta tradición, en especial si consultamos esta  fuente.

Les dejo con una fotos de dicha tradición (correspondientes al 7 de diciembre de 2017):

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Luis I. Sánchez
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